La pregunta no es ¿por qué los profesores de Guerrero, Michoacán y Chiapas, principalmente, están movilizados, haciendo plantones fuera de oficinas públicas, del Zócalo capitalino, tomando las carreteras y repudiando a funcionarios públicos y partidistas que no cumplen los acuerdos? Sí debiera ser ¿por qué los ciudadanos y profesores de los otros estados no se movilizan ante las imposiciones recurrentes, ante las campañas mediáticas en su contra que los responsabiliza de los malos resultados educativos, ante la intromisión de instancias que buscan escapar a los cuestionamientos públicos por la mala educación que difunden y premian?
La queretanidad no es un estado, es un proceso que fluye constantemente, que se transforma, que no puede detenerse a pesar de los esfuerzos que se hacen por pasmarla. La queretanidad no es una vieja fotografía del centro de la ciudad, ni de Los Arcos, ni de sus eclécticos templos.
Mayo siempre ha sido un mes difícil, termina con los coletazos del Día del Niño, con sus amargas cifras, con sus absurdas inequidades e injusticias; y en el camino va recolectando fechas polémicas que se quedan así por la falta de una reflexión colectiva que las reviva, que las resignifique. Este primer día del quinto mes del año no ha sido la excepción en las demandas de trabajadores que se sienten manipulados y traicionados por sus dirigentes sindicales y por los políticos que aplican, a su nombre, reformas que hacen más precaria su ya difícil situación.
“El incentivo de un buen maestro lo constituye el avance de sus estudiantes, esa es su mayor satisfacción y lo que da sentido a sus afanes. Un buen maestro es aquel que tiene la pasión, el compromiso de lograr que sus estudiantes progresen porque los valora como personas, porque los respeta y los aprecia. Si un maestro tiene esta actitud vital, y el Estado garantiza las condiciones laborales y materiales adecuadas, lo demás vendrá por añadidura. Los reconocimientos, las promociones, los estímulos económicos –conceptos que dirigen a la mal llamada reforma educativa– son sobornos que se practican en los medios empresariales (y en otros ámbitos) para lograr que los trabajadores realicen tareas que en sí mismas no les interesan, les desagradan, los enajenan. Para los patrones, los trabajadores son sus subordinados, sus empleados (según la etimología de esta palabra, sus doblegados); sin los sobornos no es previsible que hagan las cosas como quiere el patrón o el jefe. Esta no es la relación que ha de establecerse entre el Estado y el magisterio.”
Otra vez resultó falso, una mentira. Una imagen no vale más que mil palabras, más bien ocurrió lo contrario, mil imágenes apenas equivalen a una palabra: terrorismo.
Quién sabe cuántas veces haya que repetirlo, la presunta reforma educativa propuesta por el actual gobierno federal no es tal, es apenas una reforma laboral aplicable a los profesores del sistema educativo público. No se tocan contenidos, ni enfoques pedagógicos, ni las condiciones materiales de todas y cada una de las escuelas del país, eso lo impondrán después. Sí, es una respuesta a las presiones de organizaciones empresariales disfrazadas como meramente civiles, a sus intereses, a sus posibles negocios.